14 de Enero 2026 / 4:56 PM
Pro Vita: donde el amor se convierte en acción
En un pequeño valle de Rumanía, entre colinas cubiertas de bosques y caminos de tierra, existe un lugar donde el amor no se predica: se vive. Se llama Asociación Pro Vita para los nacidos y por nacer, y nació hace más de treinta años del corazón de un sacerdote, el Padre Nicolae Tănase. Allí, en las aldeas de Valea Screzii y Valea Plopului, cientos de niños abandonados, madres solas y ancianos olvidados han encontrado un hogar, una familia y una razón para seguir adelante. Es un rincón donde la fe se convierte en pan, en abrigo, en sonrisa.
Pro Vita no es solo una organización: es una comunidad viva que crece día a día gracias a la misericordia y al esfuerzo compartido. Cada casa, cada taller, cada escuela lleva la huella de quienes creen que la vida es un don sagrado desde el primer instante. Aquí, la caridad no es teoría, es trabajo diario: cocinar para decenas de niños, cuidar a los enfermos, consolar a una madre en llanto o reconstruir un techo antes del invierno. Todo hecho con el mismo amor con el que una madre abraza a su hijo.
Nosotros formamos parte de este proyecto humano y cristiano. Participamos activamente en las actividades de Pro Vita, compartiendo con ellos el deseo de dar esperanza donde parece que ya no queda. Y queremos invitarte a conocerlo también: a venir, a ver con tus propios ojos que la bondad existe y que cambia vidas. Porque, en un mundo donde todo parece girar demasiado rápido, en Pro Vita el tiempo se detiene para amar.

Una obra nacida del amor y la fe
La historia de Pro Vita comenzó en los primeros años de la libertad rumana, cuando el país aún llevaba las heridas del comunismo y miles de niños eran abandonados cada año en los hospitales. En ese contexto de pobreza y desesperanza, un joven sacerdote de aldea, el Padre Nicolae Tănase, decidió que no podía permanecer indiferente. Con la ayuda de unas pocas familias de su parroquia, acogió en su propia casa a los primeros niños abandonados. Así nació, sin planes grandiosos ni fondos extranjeros, una obra movida únicamente por el amor y la fe.
Con el paso del tiempo, aquella pequeña iniciativa se transformó en una comunidad entera. Se construyeron casas, comedores, escuelas y talleres donde los niños crecían rodeados de cariño y educación. Las madres solas encontraron refugio, los ancianos hallaron consuelo, y los jóvenes, un sentido para sus vidas. Todo fue posible gracias a la fuerza de una idea sencilla: cada vida tiene valor, cada alma merece esperanza. En Pro Vita no se pregunta quién eres ni de dónde vienes; se te abre la puerta, se te ofrece un plato de comida y, sobre todo, se te devuelve la dignidad.
Más de tres décadas después, la obra continúa. Sin publicidad, sin lujos, sin estructuras burocráticas. Solo con el trabajo diario, el sacrificio y la oración. El Padre Nicolae sigue caminando por las aldeas con la misma humildad de siempre, rodeado de los niños que ahora son adultos y ayudan a otros, como una cadena de amor que no se rompe. Pro Vita es la prueba viva de que la fe, cuando se encarna, puede cambiar el mundo.
Los niños, las madres y los ancianos: el corazón de Pro Vita
En el centro de todo lo que hace Pro Vita están las personas: los niños sin hogar, las madres solas y los ancianos olvidados. Cada uno de ellos lleva una historia marcada por el dolor, pero también por la esperanza. Aquí, en las aldeas de Valea Screzii y Valea Plopului, todos tienen un lugar, un nombre y una sonrisa que volver a aprender. Los niños crecen rodeados de cariño, educación y juegos; las madres reciben apoyo para criar a sus hijos y reconstruir su vida; los ancianos encuentran calor humano después de años de soledad.
Los niños son la luz del proyecto. Muchos llegaron con heridas profundas, pero con el tiempo descubren que no todo está perdido. En Pro Vita se les enseña a estudiar, a rezar, a ayudar a los demás. Se les enseña que la vida vale la pena. Las madres, por su parte, aprenden que no están solas. Que siempre hay una segunda oportunidad cuando el amor de Dios se hace presente a través de las personas. Y los ancianos, que a menudo no esperan nada, descubren que todavía pueden dar amor y recibirlo. Así se reconstruye la familia humana que el mundo moderno ha olvidado.
En cada casa hay una historia de milagro. Un niño que aprende a leer, una madre que sonríe por primera vez, un anciano que vuelve a sentirse útil. La alegría se contagia. Todo se sostiene con trabajo, oración y la ayuda generosa de quienes creen que amar al prójimo es la forma más pura de fe. Pro Vita no es solo asistencia social, es una escuela de humanidad, donde cada día se enseña el arte más difícil: amar sin esperar nada a cambio.

Una comunidad viva que puedes conocer
Pro Vita no es una historia que se lee: es una realidad que se vive. En las aldeas de Valea Screzii y Valea Plopului, el visitante descubre un mundo distinto. Allí no hay lujo ni espectáculo, pero sí una alegría profunda que nace de la sencillez. Cada casa, cada taller, cada mesa compartida respira vida. Los niños corren por los caminos con risas que curan el alma; las madres preparan pan para todos; los jóvenes trabajan en los huertos o en los talleres de carpintería. Todo se hace con la naturalidad de quien ama sin cálculo.
Quienes visitan Pro Vita se sorprenden al ver que, aunque muchos no tienen casi nada, transmiten una paz que el mundo moderno ha perdido. Es el fruto de una fe vivida, no hablada. La comunidad acoge a todo aquel que quiera ver con sus propios ojos lo que el amor cristiano puede construir. Aquí no hay espectadores: quien llega, participa, ayuda, se emociona. Muchos de los visitantes regresan transformados, comprendiendo que la verdadera riqueza está en el corazón.
Nosotros estamos allí con ellos, colaborando en las actividades, compartiendo tiempo, sonrisas y esperanza. Y queremos invitarte con el corazón abierto: ven cuando quieras. Las puertas de Pro Vita siempre están abiertas para quienes desean conocer un lugar donde Dios todavía es el centro y donde cada gesto de amor deja una huella. Verlo es creer que el bien sigue vivo.

Cómo puedes ayudar: cada gesto cuenta
Pro Vita vive gracias a la providencia y a la generosidad de personas que, desde diferentes partes del mundo, deciden hacer el bien sin esperar nada a cambio. Cada día se necesitan alimentos, medicinas, ropa, materiales escolares, madera para el invierno y, sobre todo, apoyo moral y espiritual. Cada gesto, por pequeño que parezca, cambia una vida. Un plato de sopa, un abrigo, una sonrisa o una donación pueden significar esperanza para alguien que la había perdido.
Si deseas colaborar, puedes hacerlo de varias maneras. Puedes venir personalmente y compartir tiempo con los niños y las familias; puedes apoyar económicamente los proyectos en curso o simplemente difundir la historia de Pro Vita para que más corazones se unan a esta misión. Para facilitar las donaciones, hemos puesto a disposición un código QR que permite contribuir de manera rápida y segura, así como las cuentas bancarias oficiales de la asociación. Cada euro donado se convierte en pan, abrigo y dignidad.
También puedes escribirnos para conocer mejor las necesidades del momento o para planificar una visita. Verás que tu ayuda no se pierde: se multiplica en sonrisas, en gratitud, en vida. En Pro Vita, la solidaridad no es una palabra, es una cadena de amor que une a quienes dan y a quienes reciben. Ayudar es un acto de fe, y en este lugar, la fe mueve montañas.
Datos para donaciones:
- Cuenta RON: RO42 RNCB 0211 0118 4390 0001
- Cuenta EUR: RO85 RNCB 0211 0118 4390 0003
- Cuenta USD: RO15 RNCB 0211 0118 4390 0002
Puedes escanear el código QR que te ofrecemos para realizar una donación directa a la asociación. 💚
El amor verdadero siempre construye esperanza
En un mundo donde tantas cosas cambian y se olvidan, Pro Vita permanece como un faro de esperanza. No porque sea grande o famoso, sino porque está construido sobre el amor, el trabajo y la fe. Cada niño que ríe, cada madre que reencuentra la paz, cada anciano que vuelve a sentirse amado es un milagro cotidiano. Y detrás de cada milagro hay manos, corazones y oraciones que lo hacen posible.
Nosotros somos parte de esta misión y queremos seguir compartiéndola contigo. Si alguna vez vienes a Rumanía, te invitamos a visitar la comunidad, a conocer las aldeas de Valea Screzii y Valea Plopului, a mirar a los ojos de quienes han encontrado aquí una nueva familia. Verás que el amor, cuando se hace concreto, cambia el mundo sin necesidad de palabras. 🌿
Gracias por leer, por sentir, por estar. Si deseas unirte a esta obra, puedes hacerlo ahora mismo escaneando el código QR que ponemos a tu disposición o utilizando las cuentas bancarias indicadas. Ninguna ayuda es pequeña cuando nace del corazón. Porque, como decimos en Pro Vita: “quien ama, salva”.
Preguntas frecuentes sobre la Asociación Pro Vita
1. ¿Qué es la Asociación Pro Vita?
Es una organización cristiana fundada por el Padre Nicolae Tănase en Rumanía, dedicada a proteger la vida, apoyar a madres solas, niños abandonados y ancianos sin familia.
2. ¿Dónde se encuentra Pro Vita?
Pro Vita está ubicada en las aldeas de Valea Screzii y Valea Plopului, en el condado de Prahova (Rumanía), rodeadas de naturaleza y esperanza.
3. ¿Qué tipo de ayuda ofrece la asociación?
Brinda alojamiento, alimentos, educación, atención médica, apoyo espiritual y formación profesional para más de 400 personas en situación de vulnerabilidad.
4. ¿Puedo visitar la comunidad?
Sí. Las puertas de Pro Vita están siempre abiertas para quienes deseen conocer su labor. Puedes visitarnos, participar en las actividades o colaborar como voluntario.
5. ¿Cómo puedo hacer una donación?
Puedes donar fácilmente escaneando el código QR disponible en nuestra página o mediante las cuentas bancarias oficiales. Cada aporte ayuda directamente a las familias y niños.
6. ¿Aceptan voluntarios internacionales?
Sí. Muchos voluntarios de España y América Latina ya han venido a ayudar en Pro Vita. Solo tienes que escribirnos y te orientaremos según tus posibilidades.
7. ¿Cómo sé que mi ayuda llega realmente a quienes la necesitan?
Pro Vita no trabaja con intermediarios. Todo llega directamente a la comunidad. Puedes venir, ver con tus ojos, conocer a las familias y comprobar cómo tu ayuda se transforma en vida.
¿Qué dicen nuestros clientes?
Con más de 100 reseñas de 5 estrellas en Google Reviews, garantizamos una experiencia inolvidable.
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